la pobreza del deporte, para la infancia

Hay un microrrelato en el PAIS SEMANAL del 12 de mayo, que pone los pelos de punta, al menos a mi me los pone.

Un niño no puede asistir a su actividad física extraescolar porque su familia no se puede permitir el coste que supone el entrenamiento. El niño se enrabieta porque no entiende porque no puede ir a jugar con su equipo, con sus amigos, y la madre se siente desolada. Y escribe una carta para compartir su tristeza con todo aquél que quiera leerla. Mi comprensión, mi tristeza también, y sobre todo mi miedo. ¿cuanto más nos van a recortar? Yo ya no recuerdo cuando no estaba recortado y la vida me llegaba al suelo. Después de las actividades extraescolares,han llegado – ya están aquí hace tiempo – las comidas basura, que son más baratas que las comidas “limpias”. Resulta que ahora la pobreza encuentra más formas de expresión. La pobreza es obesa porque come comida basura, pero ahora también es obesa porque no puede pagar el entrenamiento o la actividad extraescolar. La pobreza no se mueve, come mucho y mal y ve demasiado la tele.

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