Futbol y fascismo: triste historia

 

 

 

  Para bien o para mal, el fútbol es un fuerte reflejo y pantalla de la sociedad actual. La enorme repercusión nacional del denominado Deporte Rey convierte a los protagonistas del juego en poderosos líderes de opinión. Este hecho supone un arma de doble filo: donde un futbolista como Zidane pidió, en 2004, el voto en las elecciones presidenciales francesas para Jacques Chirac, con el objeto de salvar a Francia de un posible gobierno de Le Pen, hoy podemos presenciar comportamientos de signo completamente opuesto entre muchos futbolistas de la liga italiana o Calcio.

Desde que, hace unos meses, Berlusconi recuperara el poder se puso en marcha una auténtica política de propaganda agresiva contra las minorías, especialmente las inmigrantes.

 Todo este regreso de la derecha tiene su reflejo en todos los ámbitos de la sociedad. De esta manera, se puede ver a ciudadanos increpando inmigrantes   y también se pueden observar actitudes fascistas de apoyo a las políticas conservadoras del gobierno italiano. Las políticas xenófobas de Berlusconi hacen aflorar los fantasmas racistas y siempre encuentran eco en personajes destacados del deporte.  Poer ejemplo el ex portero del Atlético de Madrid y ahora guardameta del Milan, Christian Abbiati afirma ahora compartir los ideales de “la patria, la religión católica y el orden”-  se añaden otros como el también portero del Juventus, Gianluigi Buffon, que fue denunciado por la comunidad judía de Roma por llevar la camiseta con un número, el 88, que remite a Hitler. Otros casos son los del portero Matteo Sereni, Daniele de Rossi y Alberto Aquilani. En muchos de estos, los futbolistas tienen en su casa -e incluso, presidiendo su cama- un busto  del dictador Benito Mussolini, el “Duce”.


De todos, el más destacado es, de nuevo, el del ex portero del Atlético, Christian Abbiati. El guardameta es un habitual entre los líderes de Cuore Negro, un grupo neofascista de culto para los ultras del Inter, eterno rival del Milan, club en el que figura Abbiati.

 Podemos preguntarnos si estos líderes mediáticos tienen responsabilidad en la escalada xenófoba que recorre Italia. En muchas ocasiones estos jóvenes, con una formación media o escasa, son  reclutados para la gran liga por su calidad futbolística. Ahora, extraídos de su origen, reyes del mambo, se declaran en contra de los más débiles. Según una frase recogida en el diario italiano La Repubblica referente al caldo de cultivo en el que este tipo de comportamientos y símbolos germinan: “Los futbolistas saben que, con el viento que sopla en la Italia actual, declarar esa verdad no supone ya un peligro para sus carreras”.

 Esto no ocurre solo en Italia. Las actitudes fascistas, tradicionales entre los grupos ultras, son consentidas por directivos y Federaciones también en España.

 

 

 

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