Golf: Causas de su éxito

El golf es ya el cuarto deporte en España. En pocos deportes se puede ver de forma tan evidente la relación entre el desarrollo urbanistico residencial y la actividad deportiva. ¿En pocos? ¿Que tal si nos fijamos en la permanente presión y movimientos urbanisticos de los que son objeto los campos de fútbol de los principales equipos españoles? ¿a que sectores de desarrollo económico están ligados sus presidentes? ¿a que tendencias políticas son más proclives?.

Pero el golf cumple ahora en España un papel estelar que corresponde al de una sociedad que se puede permitir el lujo de practicar un deporte que requiere una infraestructura que no es barata precisamente. Además del terreno de juego, ( hay que asociarse a un club o pagar el uso y desgaste) está el necesario gasto en el material, ( y aquí hay para todos los gustos, si lo que gusta es gastar el dinero), ropa, etc…

Le ha llegado el turno al golf igual que le llegó el turno al tenis con Manuel Santana, o más tarde al esquí, con Fernández Ochoa. En ambos casos, estos deportes suponían un esfuerzo para quienes los practicaban, en una España que se defendía en los terrenos del desarrollismo con diversa fortuna. Más adelante, estos deportes se popularizaron, pero siempre han conservado un aroma de élite que respiran “los que pueden”.  Uno se iba a esquiar o más bien volvía moreno de esquiar y acomplejaba al personal de la oficina.  Pero como la masificación y el turismo han llegado a todos los rincones, también se han adueñado de las cumbres nevadas y de los clubs de tenis y lo harán de los campos de golf.

El ejemplo de estos tres deportes ha ido marcando un nivel de desarrollo del país cada vez más alto. El gasto del tenis era relativamente accesible ( una raqueta) el del esquí algo más caro y el del golf más exclusivo todavía. Además, el golf es una actividad que es adecuada para la población cada vez más longeva que somos, que ha triunfado socialmente, que puede comprarse una segunda residencia y que prefiere darse un paseo  por una moqueta a medida que correr y cansarse detrás de una bola o dejarse caer peligrosamente  por una montaña nevada. Somos viejos, ricos y quizás algo ñoños. Siempre quedará el paseo a buena marcha ( económico y a gusto del consumidor)

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